Turbonett de Telgua o cómo gastar bilis por gusto

Por José Joaquín López

Este fin de semana se vence el contrato de Internet ADSL que tengo con el servicio de Turbonett de Telgua. Como ahora hay una opción de servicio más barata, para el nuevo contrato quería una reducción de velocidad y de cuota, y para hacerlo acudí a la agencia central en la zona uno. Hice una cola de diez minutos y luego me atendió una señorita que para fines didácticos nombraré cariñosamente pendejita. Pendejita no era ni fea ni bonita y era aceptablemente amable. Le indiqué para qué iba y me proporcionó los formularios, los cuales procedí a llenar. Una vez llenos, le recordé que iba a reducir la velocidad de conexión, porque me sale más barato y no tengo actividad que requiera mayor ancho de banda.

—Muy bien señor, pero ya le habrán dicho que tiene que pagar una multa de 75 dólares —dijo pendejita, advirtiéndome.
—Señorita, el contrato ya casi está vencido, quiero renovarlo así que no entiendo por qué me van a cobrar multa si yo cumplí con él —contesté extrañado—. Además la velocidad la empresa me la aumentó sin consultarme. Para el nuevo contrato quiero una reducción de velocidad.
—No importa, siempre se le cobrarán los 75 dólares de multa —repitió pendejita.
—Pero señorita, ¿cómo es posible que a pesar de haber cumplido me van a cobrar multa para el nuevo contrato? —repliqué ya algo molesto—. Eso no tiene sentido ni es lógico, a mí me dijeron por teléfono que se podía rebajar velocidad sin ningún problema cuando se renovaba contrato.
—Lo siento pero así es. Tiene que pagar.
—¿No hay alguna persona a quien preguntarle sobre esto?
—No, no hay.
—Entonces quiero anotarlo en el libro de quejas (según la ley cada empresa tiene que tener uno disponible a sus clientes, aunque esto no sirve de nada, por supuesto). Porque tienen uno ¿verdad?

Pendejita asintió y fue a buscar el libro. Anoté la queja creyendo que esto haría que ella buscara más información o preguntara con algún compañero más experimentado. Ella no movió ni un solo dedo, así que deduje que era política de la institución (¡qué desgraciados!). Recogí la papelería y salí de allí molesto.

En el camino de regreso a la oficina estuve pensando que no me podía quedar sin hacer nada ante tal abuso. Y ya que tengo esta super influyente página (sí es influyente, aunque se rían) haría que se generara un movimiento y que la queja trascendiera a los medios de comunicación. Probablemente eran varios los afectados con ese abuso por parte de Telgua y se unirían conmigo para impedir que el abuso se siguiera dando. Esa gente de Telgua sólo sirve para lucrar. De paso habría que recordar que el ex-gerente de la empresa que compró la telefónica estatal y que ahora es Telgua, dijo que se habían “perdido” 200 millones de dólares en esa transacción y que no se sabía su destino. Pero ya se sabe la prensa tiene sus intereses y no dice nada de esto. Porque aquí todo lo que huela a empresario exitoso no se toca, no señor. Y el pueblo siempre es el jodido. Y si uno dice esto, es que entonces está en contra de los empresarios y del desarrollo de la patria y que es un comunista amigo de Alfonso Portillo y no se qué jodidos más. Todo es una lata aquí en Guatemala.

Ya en la oficina, pregunté el costo de instalación de la competencia. Porque esa multa no la iba a pagar de ningún modo. Quedaron de llamarme la otra semana. Luego llamé al call center de Telgua e hice de nuevo la pregunta acerca de la reducción de velocidad para recabar más pruebas.

—Señor, mi contrato de Turbonett vence este fin de semana, y quiero renovarlo disminuyendo velocidad ¿puedo hacerlo? —pregunto haciéndome el que no sabe.
—Claro que lo puede hacer —responde uno de los operadores.
—Pero yo fui a una agencia de Telgua y me querían cobrar multa —repliqué.
—Lo que sucede es que usted tiene que ir cuando su contrato haya vencido y no antes. Después del vencimiento tiene dos meses para hacer un nuevo contrato.
—¿O sea que si voy la otra semana no hay problema?
—No hay problema y usted puede reducir velocidad.

Así que iré a renovar contrato la próxima semana. Lo bueno es que tengo ya los formularios llenos. Procuraré no encontrarme con pendejita.


Categoría(s): Sociedad

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