Lluvia

Por José Joaquín López

Cuando era niño y era invierno y llovía casi todas las tardes, así como sucede ahora que estamos en julio de 2005, me sentaba en el bumper trasero de un gris escarabajo Volkswagen (que pasó largas temporadas estacionado en el garage de mi casa) a ver llover. Había algo hipnótico en aquellos aguaceros vespertinos. Al finalizar la función, quedaba tan fresco y renovado como queda el ambiente después de la lluvia, y ya podía sacar mi pelota plástica y decirle a mi hermano que se apurara a salir.


Categoría(s): Personal

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