Lecciones de Español III

Por José Joaquín López

Proseguimos con nuestras necesarias e imprescindibles lecciones de español. En esta ocasión estudiaremos las correctas formas de llamar a las personas.

Cuando usted, querido estudiante, se refiere a una mujer es imprudente decirle señora o señorita, usted debe decir la forma adecuada seño. Nótese la gracia y elegancia de la abreviatura, pues ésta nos permite llamar por un neutro a todas las mujeres, algunas de las cuales se molestan si usted le dice señora y replican con gesto adusto diciendo se-ño-ri-ta, asunto que queda arreglado diciendo un simple seño.

Estando entre amigos, al referirse a un tercero o una tercera, es incorrecto decir “un sujeto” o “un señor” o “una señora”. Lo correcto es decir un pisado o una pisada. Esto ya nos lo hicieron ver lingüistas notables como Dante Liano. Hay que tener en cuenta que esto sólo se puede hacer entre gente culta y pensante que tenga un buen grado de amistad y confianza con usted.

Para tratar a los niños usted tiene varias opciones. Si es un niño cualquiera o no hay necesidad de diferenciarlo, patojo(a) estará bien. Es el genérico para todo el mundo. No obstante, si es una joven fémina con excelentes atributos físicos, usted dirá patojona (sí, con cursiva y negrita), aunque sea evidente que ya no es niña. A los niños mayores de seis años debe decírseles güiro. En caso de ser un niño pequeño (menor de cinco) lo correcto es decir chirís. Pero si molesta mucho, o es un niño hiperactivo e insolente se le deberá de decir ishto.

Si usted está molesto con alguien, es aconsejable usar la palabra cerote o su femenino cerota. Por ejemplo “ese policía cerote me multó por pasarme un semáforo en rojo”. La versatilidad de esta palabra es amplia, puesto que usted también puede usarla para ensalzar a alguien: “ese guitarrista es un cerote vos” o para quejarse de los defectos de los demás: “maña más cerota la que tenés vos”. La dicción debe ser clara y enfática para que el efecto de la palabra sea captado por su(s) interlocutor(es). Si la situación lo amerita usted tendrá que utilizar la variante “recerote”, pero únicamente en caso de necesidad. Para esta palabra cabe también la advertencia que se hizo para el término pisado.

Espero, mis queridos ciber-estudiantes, que sigan aprovechando estas lecciones para acrecentar su acervo cultural y su vocabulario. Como hemos apuntado en anteriores lecciones, el mejor español se habla en Guatemala, y es preciso que vayamos por el mundo y enseñemos esta verdad (no importa cuántas veces tenga que decirlo en este sitio), porque como decía Jesucristo “la verdad los hará libres”. No les negaré que a veces siento que esta responsabilidad rebasa mis limitadas fuerzas, pero les aseguro que seguiré en esta labor.


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