Cegatón

Por José Joaquín López

Anoche estaba algo despabilado y me dispuse a leer un libro. Encendí la lámpara de la mesa de noche y me acomodé en mi cama para leer uno de cuentos; pero a pesar de tener puestos los anteojos, miraba borrosas las letras. Puede ser algo de cansancio, pensé. Encendí la radio con música suave, pero no sirvió para relajarme. Volví al libro. Las letras seguían igual de borrosas.

Me puse a evaluar alternativas y soluciones:

“Tendré que cambiar de graduación, justo ahora que no tengo dinero. Le pediré prestado a mi hermano, aunque siempre me hace malas caras con el pisto. Ya lo veo haciéndose el importante y tratándome como a un mendigo. Que se acuerde quién fue el que lo defendía en el colegio. Malagradecido.

Mejor le pido a papá. Pero seguro que me dice: ‘Cotizá primero a ver dónde te sale más barato’. Siempre me ha caído mal que haga eso. ¿Acaso no soy su hijo pues? Como si yo le hubiera hecho alguna trastada con el dinero. Siempre lo que le pedí prestado, se lo devolví. Y todavía me manda a hacer cotizaciones.

¿Por qué de un día para otro? Ayer leía sin problemas con los benditos anteojos y ahora no. La computadora me debe estar afectando, probablemente tengo fatiga visual, debo trabajar menos. Con lo acumulado que tengo ya el chance. Si el deterioro sigue, capaz que necesito operación. No, mejor ya no pienso en eso, mañana será otro día.”

Hoy descubrí que el cristal derecho de los anteojos, estaba en mi saco.


Categoría(s): Humor

Recibe gratis las historias: