Arrítmicos anónimos

Por José Joaquín López

No sé si alguno de ustedes se ha dado cuenta del problema social que representa la gente arrítmica en las fiestas y discotecas. Nunca falta el típico arrítmico congénito que saca a bailar a la chava más rica de la fiesta, y la pobre sin saber a qué se está metiendo, acepta. Y entonces empieza cristo a padecer. Todo mundo baila más o menos a ritmo, algunos con menos cintura que otros, pero a ritmo. La música está pum-pum, pum-pum, pum-pum, pero arrítmico feliz (la más buenota le hizo caso) baila a más no poder con ritmo pim-pam-pum, pim-pam-pum, pim-pam-pum. Parece que está bailando una rola totalmente diferente de la que suena por las bocinas. La chava rica se da cuenta de su grave error al haber aceptado y mira para todos lados pidiendo auxilio con miradas suplicantes. Hasta el gordo rabo verde de su jefe hubiera sido preferible a este bailarín sin gracia y sin ritmo.

Este no es un asunto trivial, no se engañen. Muchos matrimonios han fracasado por la arritmia danzante, posibles romances han terminado después de la tercera canción. Debería haber alguna terapia para estas personas a fin de que lograran entender las bases de un baile simple que les permita no hacer ridículo en sociedad. En último caso, aceptar que no se podrá superar el problema y quedarse sentado en las fiestas.

Los hay algunos que, concientes de su problema, han cambiado de religión. “No bailo para no ofender a Dios”, dicen, pero en realidad han adoptado una solución elegante a su arritmia musical. De cualquier manera, hay que hacer conciencia de que el problema existe, no podemos seguir haciéndonos los locos o los desentendidos. Este post es el humilde aporte de esta página para que el tema deje de ser tabú y de una vez por todas se enfrente y se le encuentre solución.


Categoría(s): Gente

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