Adrián no hizo su papel

Por José Joaquín López

La semana pasada un huracán maricón llamado Adrián no se atrevió a entrar a Guatemala y una vez más me quedé con las ganas de ser héroe. Ya lo había visualizado: me ofrecía como voluntario a CONRED o a los bomberos y rescataría a niños y ancianos en peligro de ser arrastrados por las correntadas de agua, poniendo mi propia vida en riesgo. A cualquier otro tipo de gente no vale la pena rescatarla (salvo que tenga entre 16 y 25 años, que sea sexo femenino y que esté potable) porque no causa tanto impacto mediático; yo me tenía que especializar en chirices y viejitos. Y entonces vendría la prensa a entrevistarme para saber cómo le hice para rescatar a los niños en peligro, y yo les diría que no me importa arriesgar mi vida para salvar la de los demás, que en Guatemala todos debemos estar unidos, que siento que ayudar a los más débiles es mi obligación, que si tuviera que hacerlo de nuevo, no dudaría en arriesgarme, que siempre confío en la Virgen María y el señor de Esquipulas que me protegen. Y la gente me pararía en la calle cuando me encontrara, las mamás me pondrían de ejemplo ante sus niños, muchas mujeres querrían tener hijos conmigo para que les heredara los genes del heroísmo, el presidente me daría la Orden del Quetzal y me harían un reportaje especial en la revista Selecciones.

Pero el muy hueco del Adrián ni cosquillas nos hizo, arruinándome de manera infame mi merecido camino a la fama y la gloria. Ahora tendré que esperar con paciencia el próximo huracán o terremoto, que ojalá tenga lugar en un plazo prudencial, porque se está pasando el tiempo y todavía no soy una celebridad.


Categoría(s): Gente

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