Los temores

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No me enorgullece mi temor a las cucarachas. Quizás si fuera mujer la gente comprendería un poco mi pavor hacia esos bichos del demonio. Yo sé que las cucarachas no pueden hacerme nada, que sólo con aplastarlas con el pie ya todo está arreglado. Lo sé con la mente, cuando no están, pero no lo entiendo cuando se aparecen. Las peores son las que de repente alzan vuelo, y me provocan un asco tal que me inmovilizo. Si esa noche no se hubiera aparecido esa cucaracha volando, yo creo que hubiera podido salvar a mi mujer y a mis hijos de aquel desastre. Leer más »

La despedida

En una banca del parque central está una pareja discutiendo. Ella está envuelta en lágrimas, él intenta comprender la situación mientras fuma un mentolado. Hace semanas que vos estás distante e indiferente Sofi, yo pensé que lo tomarías como normal y de repente hasta estarías contenta de que termináramos, dice el hombre. Es que de veras no entendés, ¿verdad Pablo? dice Sofi, entre pucheros. Pues la verdad no, contesta el hombre, con las mujeres nunca se sabe. Estoy embarazada, suelta entonces Sofi, y a Pablo se le cae el cigarro de la boca. Leer más »

Patines rotos

Papa, te juro que así fue, creéme. Yo no tengo por qué mentirte, sí ya sé, yo he cometido mis locuras y tenés razón de estar bravo, te lo voy a contar otra vez pues. Despacio y con buena letra, como decís vos. Mirá pues, anoche salí de la fiesta de la Lucy y no te niego que tenía algunos tragos encima, pero no eran muchos. Sí, de veras que no eran muchos. Vos nos has enseñado que no nos dejemos, que si te pegan hay que responder. Pero esta vez no era tan fácil la cosa, ese cuate del otro carro sí que estaba loco. Leer más »

Todo tiene solución

Paula se levanta plácida, llena de energía. Hoy tiene el día libre porque en el trabajo ayer entregó ese proyecto importante y en la universidad está de vacaciones. Coincide en día libre con su novio, Esteban, con quien saldrá de paseo por la tarde. Este seguro será un día fantástico, el sol salió ahora bien decidido a quedarse todo el día, mucha lluvia como que también aburre, piensa Paula. Su mamá ha sido muy amable en el desayuno, y su papá, en un raro gesto romántico, fue al jardín y cortó dos rosas, una roja y una blanca. La roja para mamá y la blanca para vos, le dijo cuando entró del jardín. Todo parecía perfecto, porque Paula aún no había recibido un par de mensajes en su celular que le amargarían el día. Leer más »

Eva y el cura

No me enteré de cuándo vino al pueblo el padre Javier, pero sí me di cuenta del alboroto que generaba. De un día para otro las misas estaban llenas de mujeres de todas las edades, incluso muchas de ellas evangélicas. Pensé que el cuate este tal vez tenía algún don divino o algo así. Después me enteré que su don no era precisamente espiritual, su don era ser bien parecido, joven, canchito él, y buena onda. Era español, y en sus años más jóvenes había estado como jugador en un equipo de la B de la liga española. Leer más »

La dama y los amigos

En una noche tibia de octubre, en uno de los bares de cuatro grados norte, se encuentran, riéndose y festejando, un grupo de bachilleres graduandos. Todos pasan ya de 18: Jorge, que todavía tiene acné en la cara, Wilson, a quien apenas se le nota la mayoría de edad y Guayo que ya parece de 20 y de eso se jacta siempre e inventa aventuras con muchachas mayores. Están celebrando su último año de colegio y esperan ansiosamente la universidad. Hoy decidieron emborracharse y velar toda la noche. El afterparty será en la casa del Luis, quien todavía no ha llegado. Leer más »

En el día del padre a un Padre Ausente

Mi hermano, Julio Héctor, quiso compartirnos una carta para mi papá, fallecido el 01 de junio de este año:

En el día del padre a un Padre Ausente
Papá, Papito, como te decía en los últimos tiempos, hoy estás ausente porque ya no estás en esta tierra para guiarme y aconsejarme, porque ya no estás para darme un abrazo o alentarme con tus palabras siempre acertadas. Ya no estás físicamente porque le has ganado la lucha a ese cáncer que quiso carcomer tu cuerpo, ya que ahora no sufres malestares ni dolores. Pero déjame decirte que ese cáncer no logró carcomer ni un ápice de las huellas que dejó tu amor y tu entereza para enfrentar esa última batalla así como enfrentaste muchas otras situaciones en tu vida. Leer más »

La luz del portón

Cuando me bajé del transporte público y me subí al carro la vida se facilitó. El detalle que me gustaba al regresar a casa de noche era que mi papá encendía la luz del portón y encendía también una segunda luz antes de que yo terminara de abrir. Cuando se encendían las luces, yo pensaba, confiado, "ahí está don Joaco, todo está bien".

Aún llegando de madrugada, después de las parrandas, esas luces se encendían. Aún con mi papá enfermo se encendían. Pero desde el domingo pasado en la madrugada él ya no las encenderá más. Y ya no alumbrarán nunca igual, y duele un montón.

Así es la cosa

No es simplemente de soplar y hacer botellas, la cosa es un cachito más complicada. Vos como no entendías al principio, te metiste, huevudo, y ya cuando mirás lo que viene entonces te ponés a berrinchear porque no estabas preparado, pensabas que esto era fácil. ¿Vos esperabas que todo mundo te quisiera? Disculpáme manín, pero estás loco. Si sos bueno, pues caerás mal, si sos mediocre, también. Y si sos malo, darás lástima. Pero es de aceptarlo, la mayoría de gente es mediocre, y ser mediocre no es malo. Algunos somos mediocres por falta de talento, otros por huevonería. Lo que pasa, manín, es que de alguna manera todo mundo cree que no es mediocre. Mediocres son los demás, pero no yo, ni mi familia, ni mis cuates. Leer más »

La clínica dental

Daniel entra temeroso a la clínica del dentista de la colonia porque tiene un incisivo superior que ya no tiene salvación y debe ser extraído. Lleva dos semanas de intenso dolor, así que para aliviarse no queda más que sacarlo, pero todo eso de los dentistas y la anestesia a Daniel no le va muy bien. De pequeño solía decir que quería morirse antes de que se le cayeran los dientes. Lo atiende la asistente del doctor y le dice que pase de una vez, pues no hay paciente en este momento. Daniel respira profundo, él hubiese querido esperar un tiempo en la sala de espera para prepararse sicológicamente. Al abrir la puerta lo saluda sonriente el doctor, como si fuera cosa de broma lo que van a hacer. Un destello sale disparado desde la blanca dentadura del dentista. Leer más »